CAPÍTULO 17
LA VENIDA DE ELÍAS
Nos hemos referido anteriormente a la ocasión en que los profetas Moisés y Elías visitaron a
José Smith y Oliverio Cowdery en el Templo de Kirtland, el 3 de abril de 1836. Sobre lo que
aconteció después de esta visita de Moisés, el profeta José Smith escribió:
Después de esto, apareció Elías y entregó la dispensación del evangelio de Abraham,
diciendo que en nosotros y en nuestra descendencia serían bendecidas todas las generaciones
después de nosotros. (D. y C. 110:12.)
Por motivo de la fidelidad de Abraham, el Señor le confirió una bendición grande y lo
escogió como su representante sobre la tierra. Este convenio fue que todos aquellos que
recibieran el evangelio desde esa época en adelante serian llamados su “descendencia”, bien
fuesen sus hijos literales o los que hubiesen aceptado la verdad y fueran contados entre sus hijos
por adopción. Dicho convenio se halla con mayor claridad en la Perla de Gran Precio que en el
Génesis, y dice así:
Jehová es mi nombre, y conozco el fin desde el principio; por lo tanto, te cubriré con mi
mano.
Y haré de ti una nación grande y te bendeciré sobremanera, y engrandeceré tu nombre entre
todas las naciones, y serás una bendición a tu descendencia después de ti, para que en sus
manos lleven este ministerio y sacerdocio a todas las naciones.
Y las bendeciré mediante tu nombre; pues cuantos reciban este evangelio serán llamados por
tu nombre; y serán considerados como tu descendencia, y se levantarán y te bendecirán como
padre de ellos;
y bendeciré a los que te bendijeren, y maldeciré a los que te maldijeren; y en ti (es decir, en
tu sacerdocio) y en tu descendencia (es decir, tu sacerdocio), pues te prometo que en ti
continuará este derecho, y en tu descendencia después de ti (es decir, la descendencia literal, o
sea la descendencia corporal) serán bendecidas todas las familias de la tierra, sí, con las
bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna. (Abraham
2:8-11.)
De modo que la comisión de “la dispensación del evangelio de Abraham” entregada por el
profeta Elías fue de gran importancia en la realización completa de las promesas de Jehová a la
posteridad de Abraham y a los que fuesen contados entre sus hijos por adopción, a causa de
haber aceptado el evangelio.
ELÍAS Y EL ESPÍRITU DE ELÍAS
Por motivo de lo que dijo Jesús concerniente a Juan el Bautista, cuando éste envió a dos de
sus discípulos a preguntar al Cristo: “¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?”
(Mateo 11:3), algunos han enseñado que Juan y Elías son la misma persona. Analicemos la
afirmación de Jesús tocante a este asunto:
Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.
Porque éste es de quien está escrito:
He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz,
El cual preparará tu camino delante de ti.
Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. (Mateo 11:9-10, 14.)
El Señor aclaró este asunto al profeta José Smith cuando le explicó que uno que es enviado a
preparar el camino es “un Elías”, no el Profeta Elías, sino un aparejador del camino. Así pues,
Juan el Bautista fue, en ese sentido, un Elías, un precursor enviado a “barrer camino a Jehová”.
(Isaías 40:3.)
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Esta explicación concuerda en todo respecto con la declaración del ángel a Zacarías, cuando
le fue prometido que Elisabet, su esposa, daría a luz un hijo que sería llamado Juan:
Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento...
Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.
E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los
padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un
pueblo bien dispuesto. (Lucas 1:14, 16-17.)
De manera que el ángel del Señor indicó que Juan iría delante de Jesucristo “con un espíritu
y virtud de Elías”, y así lo hizo; mas no fue el profeta de ese nombre que con Moisés y Elías el
Profeta les aparecieron a José Smith y Oliverio Cowdery en el Templo de Kirtland el día 3 de
abril de 1836. Esto recibe corroboración adicional por el hecho de que Juan el Bautista
previamente apareció a José Smith y Oliverio Cowdery el 15 de mayo de 1829, y les confirió el
Sacerdocio Aarónico.
En agosto de 1830, casi seis años antes de la visita de Elías al Templo de Kirtland, el Señor,
en una revelación dada al profeta José Smith, hizo referencia a la importancia de las llaves que
poseía Elías:
He aquí, así me parece sabio; por tanto, no os maravilléis, porque la hora viene cuando
beberé del fruto de la vid con vosotros en la tierra; y con Moroni, a quien he enviado para
revelaros el Libro de Mormón, que contiene la plenitud de mi evangelio eterno; y a quien he
dado las llaves de los anales del palo de Efraín;
y también con Elías, a quien he dado las llaves de llevar a cabo la restauración de todas las
cosas concernientes a los últimos días, que se han declarado por boca de todos los santos
profetas desde el principio del mundo;
y también con Juan, hijo de Zacarías, a quien él (Elías) visitó y prometió que tendría un hijo
cuyo nombre sería Juan, y que éste sería lleno del Espíritu de Elías. (D. y C. 27:5-7.)
ELÍAS EL PROFETA, JUAN Y ELÍAS SON PERSONAS DISTINTAS
Muchos creen que este Elías y Juan el Bautista y Elías el Profeta son la misma persona. Por
revelaciones del Señor dadas al profeta José Smith, así como por la aparición personal de estos
tres grandes profetas a José Smith y Oliverio Cowdery, ha desaparecido toda incertidumbre y
falta de entendimiento, porque ahora sabemos que cada uno es persona separada y distinta, y
profeta del Señor.
Por consiguiente, no se obtuvo esta información tan solamente por leer la Biblia, sino
mediante la visita de estos tres profetas a la tierra en ésta, la “dispensación del cumplimiento de
los tiempos”. Fue otro paso hacia el cumplimiento de las palabras del apóstol Pedro, que el cielo
deberá retener a Cristo “hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló
Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”. (Hechos 3:21.)

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